Stasi 2.0.

Creación

El sistema de vigilancia es infalible y sin fisuras. Tanto, que de la costumbre hemos hecho uniforme o hábito y pasamos los días mirándonos entre nosotros al infinito, asintiendo como vacas delante del pasto y alzando levemente las comisuras cuando la oficialidad de la sonrisa lo requiere. De no poder hablar se nos olvida lo que pensamos de verdad. De no pensar se nos ha olvidado la verdad.

Sabemos perfectamente quién puede delatarnos. A veces un resplandor extraño y brevísimo cuando cruzamos las miradas nos lo recuerda.

Sé qué sabes.

Todo es acostumbrarse. No es peor que otros sitios. Y en la sala de reuniones ahora también nos dan galletitas y nos acaban de poner una cafetera de esas que hacen hasta infusiones.

La mujer del opresor 2.0

Creación

A veces (cada vez más, muchas veces) discutimos. Como todo el mundo, vaya.

Tú enumeras los motivos para votar A y mientras hago como que te escucho, con los ojos muy abiertos y moviendo mecánicamente la cabeza de atrás hacia adelante, en algún lugar cerca de la nuca voy desmenuzando con saña cada frase y escogiendo cuidadosamente los argumentos con que atravesaré esa superficie tan brillante y estirada de tu discurso hasta que pierda todo el aire o bien reviente.

Plop.

Después te acuestas conmigo. Eres tolerante, me dices, y te ríes. Nunca me imaginé que acabaría tan pillado por alguien como tú. Votando a B.

Tampoco yo me imaginé dejándote actualizar la vieja tradición de someter a la mujer del opresor.