Felicidad, casi

Leave a comment
2004-2014 / Blog / Uncategorized

Casi. He estado con p hasta que ha salido su autobús, unas tres horas. No hemos hablado demasiado del pasado común, lo que me parece un indicio inequívocamente positivo para una amistad: hay futuro. He vuelto a casa con ganas, llovía un poco. He preparado unas tostadas con mermelada de ciruelas y queso, y una taza de té rojo que me recordó a las granadas que estuve recogiendo el domingo y a que olía igual después de regar los árboles. Es una lástima que ese sabor del té, algo desagradable, a tierra mojada, estropeara un recuerdo tan bucólico. Después he encendido este cacharro con el estado de ánimo perfecto, una nostalgia optimista y sin lastrar.
Sí, claro que hemos hablado de él. A mi me hubiera gustado poder contar la historia entera, desde el principio hasta el final (de no ser por esta falta de habilidad para manejar los tiempos que me obliga a avanzar siempre en círculos), pero no he tenido ganas, fuerzas para hacer el ejercicio de memoria y de narración. Tampoco para los ejercicios de hipótesis. Sobrecarga muscular. Y menos para los análisis de indicios, señales y síntomas que sí, significan. Pero no, no es obligado que lo hagan.

Casi.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *