Dragón

Leave a comment
2004-2014 / Creación / Uncategorized

Todos los hombres que visitan esta casa más de un par de noches seguidas quieren quitar el mueble del pasillo. Tienen una fijación con la bestia oscura que nos limita el paso entre la cocina, el baño y el salón. Al principio todos proponen la misma idea-objeto: hacha. Los que perseveran (en seguir entrando en casa) refinan un poco la violencia del método: desencolar, serrar, desencajar. Hubo quién, tras acechar al monstruo día tras día, descubrió que estaba hecho (con 60 años de adelanto) igual que los de IKEA, y ducho en la materia, se ofreció en cuerpo y alma para acabar con él en los tres días mágicos (viernes-sábado-domingo) de que gozan los mortales para las tareas sobrehumanas. Prometió que así la luz llegaría a este reino.
El dragón sigue en el pasillo.
El pasillo sigue en la oscuridad.
La oscuridad sigue en una de las habitaciones porque el caballero se rindió, dejó de luchar con el dragón y, con ello, de entrar en la casa.
En su huida perdió, además de nuestra admiración, la clave para matar al animal. Pero aún no nos hemos puesto manos a la obra, por si acaso no vuelven hombres a esta casa cuando ya no tengan ninguna bestia que aniquilar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *