Otra vez las ratas

abandonan el barco y nos dejan con los cierres metálicos echados y los carteles repasados con bolibic, “cerrado por vacaciones”, compartiendo los bares con ingleses, las piscinas con polacos y las bibliotecas con opositores al Misterio de Justicia.

 

Alguien me ha dicho que ahora lo  hyperchic es que ellos lleven rosario y ellas escapulario con cristos y corazones sangrantes. (Es una buena fuente, pues lo sabe a través de otro alguien que alquila un yate con cinco personas de tripulación para pasar dos semanas en Turquía).