Una ciudad

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Kinomachen ist einfach (transcribo de oídas)

¿Se muere de una forma especial en Madrid?
¿Qué instinto es el que incita a tomar una cámara o un pincel para dejar tan expresiva constancia?

Hans conduce un Porsche amarillo, sin capota. De Lavapiés a un club de campo. La Moraleja, quizás.

“Las botas nos las daban en el frente, de las que les quitaban a los muertos.”

Saber aguantarse el miedo. Que no tiemble la imagen.

Hans indica con disimulo a la cámara. El militar se da cuenta.

“Debía ser todo un espectáculo venir a ver cómo nos matábamos”

Sabemos que están muertos, aquellos oradores, pero parecen más vivos. La solemnidad, los gestos amplios y enérgicos van rasgando la pantalla.

“Desconfíamos de la capacidad del espectador para interpretar”
Si te fotografían, dice Hans, al menos no sonrías. Dice que entonces parecerás más muerta aún.

Indagar el existir de los demás
¿Pero por qué de los demás?
Obsceno oficio el de ver, oír y reflejar el vivir de los otros.

“Si es que la vida debiera ser toda mentira. ¿Para qué queremos verdades de las de verdad?”

Hans ha decidido inventarse su vida. De manera convencional, pero inventada.

Una ciudad es un nombre, áspero o cordial.

Konfusion.

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