Allí, III

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2004-2014 / Blog / Uncategorized

Ni las iglesias ni las mezquitas estaban llenas. Lo estaban las comisarias, las prefecturas y los juzgados, llenos de quienes de noche (allí nadie sale de noche) viven en las esquinas trapicheando para comprarse pendientes con el logotipo de nike. Las oficinas de correos, los macdonalds y los kentuckyfriedchicken, llenos de madres con cuatro o cinco niños de edades contiguas. Nunca hay padres. Las tiendas de ropa de segunda mano, llenas de africanas que pagaban al contado en monedas de céntimo. Los alrededores de las galerías comerciales, llenos de adolescentes en bandada que usan tiras de plástico como látigo para azuzar a los que pasan. Los mismos que pasarán poco después a las esquinas y acabarán de agentes dobles de saldo, confidentes de la policía.

Vivir allí es lo más parecido a vivir en un lugar de paso, vallado, impersonal e implacablemente señalizado. Áreas de servicio.

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