Spiks

Encontré Spiks en inglés, una edición del Monthly Review, «an independent socialist magazine», marxista (no comunista).

Mezclado –no agitado–.

No conocía a Pedro Juan Soto. Creo que lo compré por la portada y porque en aquel momento me interesaba por la literatura de inmigrantes latinos de primera o segunda generación. No era exactamente el caso de Soto.

Una fotografía en blanco y negro desde un carrito de hot dogs. Algo desenfocada. Brooklyn, probablemente.

Había una serie de cuentos mínimos y urgentes, como polaroids, intercalados entre otros más densos, atrapados en una pobreza moral extrema. El revés negro de unas miniaturas ya de por sí sombrías

spiks
Hey, you, you talk English, you explain to this cop.

Semi

Hay pisos de semilujo, dicen en algunas inmobiliarias.

No tienen lujo al completo ni tampoco una carencia absoluta de lujo.

Pisos de semilujo en barrios semicéntricos para semicompradores de semipoder semiadquisitivo semimedio.

Mode

dresslab es una revista de moda. Eso que no hace tanto se llamaban figurines y compraban las modistas para copiar los modelos a petición de las clientas. Ahora ni siquiera las prendas pueden verse con detalle. Se han convertido en una entidad etérea. La ropa es casi más un concepto. Es la sublimación de una necesidad.
(O algo parecido).

En dresslab el tejido y los accesorios sirven de excusa para crear vídeos. Videoarte que pretendía en un principio mostrar camisetas, faldas, corbatas o pantalones que varían levemente en corte y colores dos o tres veces al año. Más o menos lo que ocurre en cualquier galería o museo que se precie.

«Porque no se puede vivir como si la belleza no existiera»

dice dresslab

y que coman brioches