Plusvalías

comment 1
2004-2014 / Blog / Uncategorized

En cuanto entro por la puerta de la agencia huelo el dinero.

El olor a dinero es leve, pero de vez en cuando sube a ráfagas por la nariz como un perfume leñoso y penetrante que nace de la nada. El primer impulso es olerme la ropa, como si hubiera salido de allí ese dinero. Y no, no huele, claro está, pero el aroma persiste y cuando echo el cierre sigue acompañándome hasta que me hundo en el metro.

(Sé de donde sale)

1 Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *