Esquirol

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El libro es un regalo agradecido, sobre todo para quien lo regala. No huele ni se descompone. No es necesario llevarlos encima ni dan problemas de talla*. No sabe mal* ni fuerte y nunca desentona en el salón y hasta da un aire de intelectualidad sensual al dormitorio. Es el regalo perfecto para regalar a quien nunca le regalarías un perfume y además se puede comprar en el mismo sitio.

Un Corte Inglés, por ejemplo, donde alguien dispuesto a comprar un libro para una persona a quien nunca regalaría un perfume abre el Dietario Voluble de Vila-Matas justo por la página 73, esa que alerta sobre el peligro de regalar libros, y después de leer más de lo que debería, vigilando a los dependientes que a su vez vigilan, se aleja, nerviosa y descorazonada, hasta dar con la sección de poesía, puesto que, ya que el suicidio o fracaso regalil es inevitable, qué mejor que morir matando, a lo grande, que no parezca un accidente.

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