Atención

Están por todas partes. Son muy peligrosos.

Pueden ser sus vecinos y esposas. Los amigos de sus hijos.

Cuídese de ellos. Son muy peligrosos.

No atacan.

Solo se defienden.

 

Visto: Alien I y II

alien1979

Oh, Alien, ese canto a las ferruginosas damas de los ochenta que luchaban despeinadas, sudorosas e incipientemente flácidas a pesar del músculo leve y aún juvenil, antes de que el culto al bodywork se llevara para siempre a esas heroínas que eran la vecinita (chunga, eso sí) de al lado.

En una América atravesando los últimos años de la Guerra Fría, la única manera de enfrentarse a la Corporación era a título individual, y si ésta está representada por un monstruo invisible y asesino a gran escala como los mercados, tanto mejor. Aún éramos ingenuos, y como la cara oscura del hombre hecho a sí mismo, Sigourney Weaver va escalando a base de ingenio, integridad moral y algunos golpes de suerte (léase muertes dolorosas) desde su oscuro puesto de teniente en una nave comercial hasta salvadora de la humanidad. Era 1979.

AlienGiger
Alien o la hipertrofia de la Corporación en la era Reagan

1986 no presenta un panorama alentador. La Corporación es aún más poderosa y cuenta con (¿oh sorpresa?) el apoyo del mismísimo ejército y sus cuerpos de élite, mercenarios manipulados sin saberlo. Ripley ya no se entretiene en salvar gatos. Como Deckard, ha visto demasiado, y una hibernación interestelar de más de 50 años es un buen motivo para enfriar el carácter de cualquiera. De nuevo el grupo, bienintecionado pero inconscientemente al servicio de la Corporación muere en el camino, y sólo la fuerza de voluntad del individuo, ayudado ésta vez sí, por la máquina replicante, vuelven a salvar a la humanidad y a enfrentarse mortalmente a la Corporación, tan crecida como la reina alien. Y colorín colorado, lo mejor de Alien ha acabado.

Leído:

Javier Rodríguez MarcosLos trabajos del viajero: pendiente desde 2003.Un paseo agradable pero muy corto.

Cesare PaveseEl oficio de vivir: No he podido leerlo antes, afortunadamente. Ha llegado en el momento preciso para comprenderlo.

Grande

Los mercados son grandes.
No hay dios sino los mercados.