Amor platónico 2.0.

Te veo todos los días en personas que tal vez conozcas.

No eres amigos de mis amigos. No te he visto jamás.

No sé quién nos ha unido. Puede haber sido el azaroso spam o una cadena de powerpoints. Qué más da.

Juraría que hoy tu avatar me ha mirado de otra forma, pero mañana tu indiferencia me devolverá a la desesperación en que me hallo. Tus dardos sanguinarios me han malherido con certeza, pero yo no alcanzo siquiera a que dejes un me gusta en mi muro.

Podría agregarte a mis amigos, claro está. Pero este amor tan puro e infinito no puede mancillarse en carnales actualizaciones de estado.

Hipótesis de trabajo IV

Los carteles de rebajas, simétricos, brillantes y coordinados con el mobiliario. Y sus tipografías.

La belleza replicada de los maniquíes grises, tersos y sin rostro.

La mística de la masificación, la controlada explosión de los colores del año.

El hilo musical salvaje.

La hiperproducción.

La luz yodada de las farolas. El amarillo bajo consumo.

 

 

La poesía no puede ser ajena.

Ora pro nobis

 

Ora pro nobis

 

 

 

 

 

 

 

 

Alfonso Díez, patrón de los funcionarios, ruega por nosotros.

Libéranos de los sótanos llenos de legajos,

de la amargura del café a media mañana,

de las Jefas de Negociado.

 

Ruega por nosotros, líbranos

de la grisura de los archivadores y el verde pardo de los expedientes,

de los ácaros y de las solteras.

 

Líbranos, señor

Aboga por nosotros.

Concédenos sexenios.

Regálanos moscosos.

 

Intercede, Alfonso, ante instancias superiores

para que ganemos el cielo de una justa jubilación.