La edad propicia

Tuve dos mentores accidentales en la edad propicia. Ambos compartían nombre, fecha de nacimiento y una calvicie prematura pero digna.
El primero me regaló una cinta casera. En una cara había una selección de canciones de R.E.M y en la otra sus favoritas de The Smiths. Hizo una carátula de cartulina amarilla y tuvo la precaución de que allí constara su nombre, lugar y año. Aún la conservo. Hace años que no la escucho. Es un temor ridículo y probablemente infundado, pero tengo la sensación de que en el momento en que comience a dar vueltas en la pletina, se convertirá en polvo fulminantemente. Perderla, de algún modo, sería como perder una partida de nacimiento.

Del segundo no conservo ninguna prueba material. Ocho o nueve años más tarde me llamó a su despacho para revisar un trabajo de clase. Salí de allí con casi 20 libros de poesía escritos entre 1980 y 2000. Algunos de ellos acabarían siendo favoritos. Otros me enseñaron lo que no debía hacer.

Después, con perseverancia y paciencia, me dediqué a desaprovechar concienzudamente las posibilidades que habían depositado en mis manos.

Pontiak

Los hermanos Carney hacen neo-psicodelia ortodoxa y contundente pero también bailable a ratos. Dicen por ahí que si también stoner y hasta metal, pero yo no oí nada de eso, no sé si San Isidro abogaría por hacerlo todo rural y bucólico como un paseo entonado por un campo de maíz en el Medio Oeste. Bien. En algunos momentos hasta muy bien.

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Jardín de la Croix

The Rincón Pío Sound

Me gustaría ser objetiva con Jardín de la Croix, pero no puedo y además tampoco es el propósito de estas críticas raspadas. Tuve la suerte de ver alguno de sus primeros conciertos, hace ya seis o siete años, algún cambio de formación por el medio, y les he seguido la pista con razonable asiduidad. Siempre suenan bien. Siempre se lo pasan bien arriba, o al menos eso es lo que transmiten. Siempre se exprimen al máximo, y excepto un infausto concierto con el bajo recién incorporado en un tugurio recién abierto (aunque en su descargo -del sitio aquel- han tenido un invierno de locura en cuanto a programación), ir a verlos es garantía total de total satisfacción. Han estado siempre tan engrasados y con un sonido tan definido que es más difícil observar la mejora, que la hay. Además tenía especial ilusión porque es la segunda vez que los veía en el Rincón, un oasis que está en mi pueblo y sólo tiene un defecto: hay que ir en coche.

Mid-life crisis, 09

Se resume en lo siguiente: medio tacón, media melena, media manga, falda a media pierna, alojamiento en media pensión y expatriados de la Tierra Media.