Casa de citas

Hay que tener la mente abierta, pero no tanto como para que se te caiga el cerebro al suelo.

Richard Feynman

Mi primer soneto poetweet

Usted mismo visto en poetweet.

Usted mismo
por egdp

Grande y en necesitan croupieres.
Naves y vuelvan a Alfa Centauro?
De más animadoras con superpoderes.
Para redes tontas: Minitauro.

En barrica muy dignamente
En directo. Noviembre. Diciembre.
De que el rescate es inminente.
En directo. Octubre. Noviembre.

Ni que lo hubiera escrito Marhuenda
La final de tiro? Apasionante.
Los he visto aún en la teletienda?

Y la picadora de carne lista.
Duelo, primas de riesgo, corriendo.
Cantautor, tarotista…

 

Albert Balasch, Las ejecuciones

Llegó el final.

Tenemos la ocasión

para decirlo. Llegó el final.

 

En la oscuridad del mundo

miles de cuerpos sin vida

respiran, ellos —y cada uno—

tienen a su verdugo sobre la espalda.

Ya nadie puede ayudarnos.

Cuando los libros comenzaban a reventar las costuras del cuartillo donde se apiñaba la redacción del suplemento cultural, los redactores bajaban graciosamente los sobrantes a la redacción y disponían una especie de mercadillo para buitres, de esos en los que sólo eligen los más rápidos, y si se llega el último como a todas partes, solo cabe esperar lo mejor o lo peor.

En esta ocasión hubo suerte. No lo que hubiera elegido en un principio, pero allí estaba una biografía de Pierre Assouline magníficamente encuadernada, un ensayo de John Boswell sobre la misericordia, y Decaer, primero, creo, de los libros de Balasch traducidos al castellano.

No lo conocía. Me chocaba una edición en Lumen al borde de los 30 y encontré dentro algo que no tenía nada que ver ni con los epígonos de la poesía de la experiencia que aún coleaban a finales de los noventa, ni con el barroquismo impostado que comenzaba a soplar o la imaginería de suburbio americano y videoclip.

Aquí había otra cosa, era cuestión de hacer sangrar las palabras sin aspavientos, con un movimiento silencioso y certero. Aquí se obligaba al lector a caminar en el filo de la lengua, a desvelar y desentrañar hasta el silencio hermético. Así continuó Las ejecuciones, un poema duro y frío contado hacia atrás.

First Aid Kit – Stay Gold

A veces toca descansar de la lógica del ruido y la abstracción, y nos apetece escuchar algo más orgánico, con canciones tan breves y delicadas como comer algo delicioso que se derrite pronto, voces bonitas, letras dignas  y arreglos con olorcillo a pachuli. Las hermanas Söderberg hacen equilibrios entre la Costa Oeste y cualquier granja de Winsconsin igual que se hacía en 1968.

+ My Silver Lining, Stay Gold, A Long Time Ago.

+ página oficial

+ lo dice pichifor

 

 

Cordelia

Ten más de lo que muestras y di menos de lo que sepas, dijo el bufón. Y si tu amor es más rico que tu lengua o no puedes echar el corazón por la boca, morirás dos veces.

Desterrada por no nombrar a tiempo.

De la nada solo

nace la nada.

Después muerta. Las palabras que no tiene la han perdido.

Thy truth then be thy dower!

¿Y que hará Cordelia?

Silencio.