Estrategias para multiplicar exponencialmente los beneficios bursátiles

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Te enamoras. Un día decidís ir a vivir juntos, por probar. Vais al almacén de muebles suecos. Peleáis un par de veces porque estás convencido de que os sobra con el Klippan pero ella prefiere el Erktorp, que es más mullido. O es al revés. Llegáis a casa. Montáis los muebles. Aquí falta un tornillo porque no sabes leer los dibujitos pedazo de burra. Y tú has puesto el lateral al revés imbécil. Peleáis un par de veces más. Tú sigues siendo imbécil y ella una burra. En unos meses ya la has dejado. O es al revés. Volvéis al almacén de muebles suecos por separado, a por cuatro cacharros que se quedó el burro e imbécil del otro, va a ser algo temporal. Vuelves a enamorarte. Un día decidís ir a vivir juntos, por probar. Vais al almacén de muebles suecos.

La cuenta de resultados del almacén de muebles suecos ha vuelto a crecer este año.

Hasta que una llave allen nos separe.

 

+ Urba: otra historia miserable

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