The Age of Adz

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San Sufjan stevens bajó del cielo un día, enviado por el Señor, y aterrizó en Detroit. Se sacudió el polvo del desierto moviendo las alas (all too cute) como un niño consentido y le dio la mano a su padrastro para presentarse.

Después de una visión loca y sagrada, como un Kerouac católico (más católico aún) o practicante, parió un disco loco y sagrado, de esos de amar sin redención posible o mandar directamente a la papelera de reciclaje, que junto a las ferias de muestras, debe de ser lo más parecido al infierno que conocemos en nuestros días.

La era del anuncio. Ahí está todo. Sufjan alfa y omega, coro y autotune, guitarra y sampler, progresivo y cantautor, principio y fin. Loado sea.

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