La mujer del opresor 2.0

Creación

A veces (cada vez más, muchas veces) discutimos. Como todo el mundo, vaya.

Tú enumeras los motivos para votar A y mientras hago como que te escucho, con los ojos muy abiertos y moviendo mecánicamente la cabeza de atrás hacia adelante, en algún lugar cerca de la nuca voy desmenuzando con saña cada frase y escogiendo cuidadosamente los argumentos con que atravesaré esa superficie tan brillante y estirada de tu discurso hasta que pierda todo el aire o bien reviente.

Plop.

Después te acuestas conmigo. Eres tolerante, me dices, y te ríes. Nunca me imaginé que acabaría tan pillado por alguien como tú. Votando a B.

Tampoco yo me imaginé dejándote actualizar la vieja tradición de someter a la mujer del opresor.