Stasi 2.0.

Creación

El sistema de vigilancia es infalible y sin fisuras. Tanto, que de la costumbre hemos hecho uniforme o hábito y pasamos los días mirándonos entre nosotros al infinito, asintiendo como vacas delante del pasto y alzando levemente las comisuras cuando la oficialidad de la sonrisa lo requiere. De no poder hablar se nos olvida lo que pensamos de verdad. De no pensar se nos ha olvidado la verdad.

Sabemos perfectamente quién puede delatarnos. A veces un resplandor extraño y brevísimo cuando cruzamos las miradas nos lo recuerda.

Sé qué sabes.

Todo es acostumbrarse. No es peor que otros sitios. Y en la sala de reuniones ahora también nos dan galletitas y nos acaban de poner una cafetera de esas que hacen hasta infusiones.