Beatus ille 2.0.

¡Qué descansada vida
la del que huye del digital ruïdo,
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!

Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del afrutado logo
se admira, fabricado
del sabio angelino, en iPads sustentado.

No cura si la WhatsApp
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la instagrama lisonjera
lo que condena la verdad sincera.

¿Qué presta a mi contento
si soy del vano like señalado;
si en busca deste follower,
ando desalentado
con ansias vivas, con mortal cuidado?