Ritos 2.0.

Blog / Creación

Nunca nos ausentamos del rito. Acudimos periódicamente a esos edificios de interior silencioso y fresco donde veneramos imágenes. Con las almas recogidas, nos detenemos brevemente a mostrar nuestros respetos, leemos la oración o repasamos las vidas de santos que los oficiantes nos ofrecen en folletos y catálogos.

Con cuidado, intentamos no molestar al resto de creyentes si se cruzan con nosotros camino del altar. Si es necesario, se reprocha el comportamiento ruidoso de los niños o los curiosos que se acercan a veces los festivos.

Cuando hemos acabado la plegaria sentados en un banco frente a la instalación audiovisual, salimos, ligeramente sobrecogidos.

En este valle de lágrimas.