Cicerón 2.0

Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo es videobloguero.

Tras

Detrás de la carne hay luz.

Se puede tocar.

A veces.

A la inclemencia. loc. adv.

A los pocos años de que se fuera el primero de nosotros, cedió una de las vigas. No fue una sorpresa. Sabíamos que algún día ocurriría porque el daño no era grande pero sí tremendamente insidiosa, pertinaz y terca su causa. Tampoco es que operasen fuerzas desconocidas, ni el destino, ni un mal paso, ni una catástrofe imposible de prever ni la pura maldad que nos mueve a matarnos a bocados. Hay cosas tan comunes que no tienen nombre o los tienen todos. Algo indefinible pero mortal como las inclemencias del tiempo.

Rigor del tiempo, especialmente del frío.


 

Mi abuelo lo construyó a mediados de los años cincuenta del siglo XX.  Un labrador fuerte y ocioso que decidió invertir en una bodega el poco sobrante que le dejaban las cosechas. Nunca sacó dinero de allí, pero sí buen vino para reconfortarse después de los días de caza en invierno.

Compasión, moderación al aplicar justicia. 


 

Mi abuelo no tuvo hijos.

Excesiva y escrupulosa severidad.


 

Ya era un lugar viejo cuando lo conocí. Un gabinete de maravillas que  se sostenía milagrosamente entre el campo abierto, el pueblo y los herederos en quienes se había depositado la custodia desde la fundación de la ciudad. De primogénito en primogénito habían pasado primero los muros de piedra con las ventanas ya bien dispuestas pero tapiadas, esperando convertirse en casa, después el pozo y la humedad de la charca que compró el fundador y por último los aperos de nombres imposibles de recordar y el utillaje de bodeguero rústico arrinconado por falta de varón. Y aún así, todo estaba bien, porque el poco de tierra libre y sin cubrir daba limones, yerbabuena y acelgas, y bajo las vigas de madera se asaba carne en invierno.

Intensidad, vehemencia.


 

Solar urbano de uso industrial con instalaciones en desuso.

Propiedad y precisión.


 

Los objetos desaparecían en nuestra ausencia, como si nos echaran de menos.

Último término a que pueden llegar las cosas.


 

O quizás fueran nuestro reflejo y los espejos son vacío si nadie los mira.

Tiesura o rigidez preternatural de los músculos, tendones y demás tejidos fibrosos, que los hace inflexibles e impide los movimientos del cuerpo.


 

El caso es que cuando decidí con cierta imprecisión no volver, un invierno más lluvioso de lo normal había dejado un rastro grisáceo en las paredes y un buen hueco en el tejado junto a la viga cedida.

Al descubierto, sin abrigo.


 

Nos matará en cualquier momento. Quién sabe cuándo puede caer todo el tejado.

Falta de clemencia.


 

 

(Badajoz, 1954-2014)

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Texto escrito ad-hoc para la colaboración con Anna Katarina Martin en su proyecto “Cobertizos: un lugar de paréntesis”, expuesto en Estudio Aberto en agosto de 2014.

Vírgenes 2.0

Todas las civilizaciones han sacrificado a sus vírgenes. Arrojadas al agua de cenotes, degolladas a la sombra de árboles centenarios, precipitadas al mar desde el borde de los acantilados. Nosotros las hacemos sagradas al límite de la inanición, las clavamos con las alas extendidas en tableros infinitos y las exponemos a los dioses sin solución de continuidad.

Cada vez tenemos más vírgenes blanquecinas e inertes, pero los dioses no se calman.

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Blade Runner 2.0

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo… como chats viejos en wassap. Es hora de morir.

Estrategias para multiplicar exponencialmente los beneficios bursátiles

Te enamoras. Un día decidís ir a vivir juntos, por probar. Vais al almacén de muebles suecos. Peleáis un par de veces porque estás convencido de que os sobra con el Klippan pero ella prefiere el Erktorp, que es más mullido. O es al revés. Llegáis a casa. Montáis los muebles. Aquí falta un tornillo porque no sabes leer los dibujitos pedazo de burra. Y tú has puesto el lateral al revés imbécil. Peleáis un par de veces más. Tú sigues siendo imbécil y ella una burra. En unos meses ya la has dejado. O es al revés. Volvéis al almacén de muebles suecos por separado, a por cuatro cacharros que se quedó el burro e imbécil del otro, va a ser algo temporal. Vuelves a enamorarte. Un día decidís ir a vivir juntos, por probar. Vais al almacén de muebles suecos.

La cuenta de resultados del almacén de muebles suecos ha vuelto a crecer este año.

Hasta que una llave allen nos separe.

 

+ Urba: otra historia miserable

Walden 2.0

Me fui a los bosques porque deseaba vivir a conciencia, enfrentarme únicamente a los hechos esenciales de la vida y comprobar si no podría aprender lo que esta había de enseñarme, en vez de descubrir, en el momento de mi muerte, que no tenía cobertura, ni wi-fi ni red de datos móvil.

Autosuficiencia 2.0.

Escribo hashtags que no sigo más que yo.
Escribo hashtags que no sigo más que yo.

Encerrado en mi casa,
todo me da igual
ya no necesito a nadie
no saldre jamás

Vidriado

Es fácil reflejarse en un azulejo nuevo, oscuro y bien vidriado. Se van disponiendo las piezas una detrás de otra, con cuidado de seguir el diseño.

Repetido una y otra vez.

Otra vez.

Al fin todo encaja. El universo.