Casquivanas

, con la cabeza vacía, ligera de cascos, esto es, de cabeza, era un defecto involuntario atribuible exclusivamente a mujeres –explicaba uno de los varios profesores que tuve tiempo ha–, porque la inteligencia, el entendimiento, la potencia de los sesos eran algo grave y pesado –cabezas bien amuebladas, de ahí–.

Yo me distraía entonces pensando en cómo chocarían entre sí esos muebles en caso de tornado, voltereta, vendaval o simple revolcón.

Lectura obligatoria

Yo os haré odiar la literatura hasta el último día de vuestra vida.

Os lo juro.

(Al fin y al cabo, me he estado formando para ello)

Sé que en un futuro, aunque sea en secreto, me lo agradeceréis.

Porque, al menos, odiaréis la literatura con motivo. Y con conocimiento.

Cuide ud.

Cuide usted su poética, sr. Escritor.
Después nadie le recordará por su poesía.

Sunny sixteen

Los (no demasiados) turistas de entonces se aprendían la regla del 16 como antes habían hecho con los diez mandamientos. Cargaban con pequeñas (entonces) cámaras sin fotómetro que era necesario ajustar en cada toma. Primero la distancia girando el anillo exterior hasta que la marca de telémetro encajaba perfectamente en los contornos de la imagen. Después las fracciones de segundo que permanecerían abiertas las cortinillas. Por último el misterioso número f, arcano de la profundidad de campo.

Así una y otra vez, cada vez que cambiaba la escena.

Sol playa, sol ciudad.

Sombra campo.

Bosque.

Interior.

Después quedaban un puñado de imágenes quemadas de donde salían edificios a punto de desaparecer en un destello blanco o rostros escorzados bajo la sombra de un cañizo. Además de catedrales, burritos, puentes sobre ríos, aldeanas y otros puntos de interés convenientemente recogidos en un duro blanco y negro que religiosamente aparecerían durante todo el año en fiestas de guardar y pasaban de mano en mano en las ceremonias familiares. A veces se incluían en las herencias.

La experiencia a día de hoy es exasperante. Abrir la funda, enfocar, determinar la distancia, dar uno o dos pasos adelante o atrás, volver a girar el primer anillo hasta que coincidan las marcas del telémetro y caer en la cuenta de que no tenemos un número f para circunstancial sombra en campo ciudad.

Hipótesis de trabajo IV

Los carteles de rebajas, simétricos, brillantes y coordinados con el mobiliario. Y sus tipografías.

La belleza replicada de los maniquíes grises, tersos y sin rostro.

La mística de la masificación, la controlada explosión de los colores del año.

El hilo musical salvaje.

La hiperproducción.

La luz yodada de las farolas. El amarillo bajo consumo.

La poesía no puede ser ajena.