Midlife crisis, 49

Cuando tus coetáneos insisten en alabar las bondades de la vida adulta y familiar, tú te acuerdas de los consejos de tu abuelo. Que son exactamente lo mismo, pero con bastante menos palabrería.

Midlife crisis, 47

Hace unos años, antes de ir a un festival buscabas unos conjuntitos molones en el Humana para no desentonar de tus amigos. Ahora secuestras a tus sobrinos y los metes a la fuerza en la zona infantil para no desentonar de tus amigos.

Midlife crisis, 46

Antes, después de una noche mala, te despertabas a las dos de la tarde en algún piso desde el que no sabías volver a casa. Ahora acabas metida en un grupo de WhatsApp de divorciados con hijos donde todas las mañanas se dicen buenos días con memes de amistad.

Mid-life crisis, 45

Snapchat. No sabes cómo funciona. No sabes si tus amigos lo usan. En realidad no sabes bien qué es. Te da absolutamente igual. 

Mid-life crisis, 44

El Independance ya no te hace spam. Hace años que no sales en las fotos del 8 y medio. Te preguntas por qué han dejado de hacer conciertos en el Nasti. 

Mid-life crisis, 42

Está claro que la persona que pasaba  mañanas enteras en la cafetería de la universidad compartiendo trucos para no planchar y la que no sale de casa con una simple camiseta sin pasar por chapa y pintura no son la misma. 

Mid-life crisis, 41

La dependienta insiste. “El retinol es lo más potente contra las arrugas”. Tú sonríes educadamente. “Gracias, pero solo me interesa la acción despigmentante de la vitamina C. Elige lugar y padrinos. Yo escojo armas y hora”.

Mid-life crisis, 40

Nunca bajes la guardia. La capacidad de tus padres para avergonzarte delante de desconocidos no decrece con la edad. 

Mid-life crisis, 39

La enfermedad avanza muy lentamente. Aún no tienes canas y el único ser vivo al que has cuidado y alimentado este año es una levadura.